El viernes pasado  el Consejo de Ministros aprobó un Plan de inversiones en O.P. que “puede crear” 150.000 puestos de trabajo. Es una buena noticia, sin duda, porque se dirige a uno de los problemas que más nos preocupa a los españoles en este momento, el desempleo.

Hay algunas reflexiones que se pueden hacer, al calor de la noticia:

1.- Parece ser que el Gobierno se ha dado cuenta que tiene una bolsa de desempleo estructural, cifrada en no menos de 3 millones de personas, de la que forma parte importante el colectivo de mano de obra poco cualificada, que provenía del sector de la construcción y obra pública y que ha tenido difícil reubicación en otros sectores. El Gobierno propone medidas, no sé si muy imaginativas, pero cuanto menos, prácticas para unos determinados colectivos.

2.- Dentro de esta bolsa de desempleados, hay otros grupos que no tienen encaje en las medidas del viernes y que también hay que atender. Me refiero al de jóvenes titulados, dispuestos como decía una encuesta hace pocos días, a trabajar en lo que sea con tal de iniciar la actividad laboral; al de las personas con un bagaje profesional y una cualificación que no parece tener encaje en otros sectores distintos de los que venían; al de las personas que han traspasado una edad “comprometida” en términos de colocación, aunque tienen mucho que aportar en unas responsabilidades de trabajo distintas.

3.- En el de jóvenes titulados, parece que estamos canalizando unas iniciativas, denominadas “Formación Dual”, que pueden ayudar a resolver algunos de los problemas que hoy día tiene empresas y trabajadores. Unos porque no encuentra los perfiles que buscan y otros porque no encajan en las posiciones para las que se suponía estaban formados. Sin entrar en detalles, la Formación Dual resuelve el problema para disciplinas industriales de formación profesional y empresas grandes, porque a  las PYMES les resulta difícil entrar en este sistema, dadas las dificultades que todavía pone la Administración. Pero es que además, los graduados y máster universitarios, no tienen un sistema parecido de acercarse al mundo empresarial y del empleo y de momento no se atisban soluciones.

4.- El grupo de personas que han debido cambiar de empleo tiene importantes dificultades para posicionarse en niveles profesionales de similar valor al que desempeñaban anteriormente.
¿Han perdido competencias de desempeño? pienso que no, lo que han perdido ha sido el conocimiento del sector al que pueden dirigirse y la formación ocupacional, a la que han tenido acceso. Seguramente habría que plantearse unos conceptos, en cuanto a la formación, diferentes y más apegados a su realidad y a las necesidades del mercado de trabajo.

5.- Personas que han desempeñado perfectamente sus puestos de trabajo y que, por razones derivadas de la crisis económica, han salido del sistema y están teniendo serias dificultades de reingresar en función de su edad. No parece que tampoco hayamos tenido mucho éxito con las soluciones propuestas cuando celebramos como grandes triunfos la colocación de personas por encima de los 50 años. No parece que las soluciones vayan por la vía de “muchas formaciones” aunque sean dispares y disparatadas. Tenemos un Compromiso como Sociedad y una Necesidad como Actividad Económica con este colectivo porque no se puede renunciar a su experiencia, conocimientos y valores.

Las medidas para ir entrando en soluciones con este tipo de problemas escapan del espacio de este post. Solamente apuntar que es cuestión de creatividad, imaginación y compromiso y parece coherente que el Gobierno empiece a desarrollar la innovación en estas cuestiones.

José Luis Morte – Director de RH Asesores Zaragoza

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