El mes de Septiembre ha empezado con cierto dinamismo en los planes de las empresas, lo que está llevando aparejado movimiento también en el mercado de trabajo.


Es fácil adivinar lo que estaría ocurriendo, si los proyectos de inversión, que estaban deseosos de entrar en España, lo hubieran podido hacer con un escenario más estable. Pero el caso es que en nuestro país somos duros de roer y por lo visto, mucho más de deprimir.


Hemos estado varios meses, interrumpido ligeramente el mes de agosto, recibiendo información sobre el descenso continuado del desempleo.

Referidos a los puestos de cierta cualificación, están apareciendo puestos en Marketing, en Ingeniería y en Ventas, que en tiempos precedentes no lo hacían. El crecimiento, que se daba en el PIB, pero que no se trasladaba a lo que llamamos “economía real”, ahora sí que parece estar llegando.


Pero, al mismo tiempo también surgen las dificultades para encontrar personas, dentro del colectivo que busca empleo o del que quiere cambiar de proyecto, que se adapten a los perfiles que las Empresas demandan. El dinamismo no es el mismo en unos territorios que en otros y este hecho provoca que la dificultad del ajuste sea mayor en aquellos lugares con menor actividad del mercado de trabajo.


Estos hechos plantean alguna reflexión sobre las claves de la empleabilidad.
En líneas generales y en aras a seguir un cierto guión consensuado, estoy de acuerdo con las 10 claves que plantea Peridis, fundador del Programa Lanzaderas de Empleo en su video de presentación: autoconfianza; aprendizaje continuo; comunicación; flexibilidad; toma de decisiones; gestión del tiempo; proactividad y emprendimiento; redes de cooperación; competencias digitales y trabajo en equipo.


Probablemente en la variable “aprendizaje continuo” podríamos introducir la capacidad para transferir los conocimientos de un sector de actividad a otro. Lo digo porque uno de los efectos de la inestabilidad, tanto económica como política, a nivel de España y también a nivel global, es la petición de perfiles cada vez más cerrados y centrados en buscar profesionales que conozcan lo mejor posible la función y el sector del ofertante del puesto.


Es conveniente analizar las distintas claves y hoy me voy a referir a la flexibilidad, concretada en el aspecto geográfico. Parto de la premisa que en España, por educación, tradición y condicionantes (por ej. vivienda en propiedad), contemplamos muy mal trasladarnos de ciudad para trabajar.

No hablo de memoria, porque veo, no sin sorpresa, cómo hay muchas personas que son conscientes de la dificultad que están teniendo para encontrar un empleo, similar al que tenían al principio de su búsqueda y cualquiera al final, pero se resisten completamente a cambiar de ciudad cuando se les propone un puesto en línea con el que habían desempeñado anteriormente. Esta circunstancia, percibida también por las empresas contratantes, las está llevando a resistirse a contratar personas que procedan de otros lugares, lo que sin duda reduce el campo de actuación por ambas partes, empleadores y empleados.


En la flexibilidad geográfica, lo mismo que en otras claves de la empleabilidad, es imprescindible partir de un proceso de autoanálisis y no sólo para conocer las competencias, redes de relación, nivel de confianza, etc., sino sobre todo para conocer mis motivaciones, lo que significa el trabajo para mí, lo que quiero conseguir con él y por qué me interesa un determinado puesto. Solo así sabré, de forma seria y responsable, mi disponibilidad para un cambio geográfico y podré transmitir de manera eficaz lo que puedo aportar y mi interés por un proyecto, claves para la contratación; no debemos olvidar que un aspecto fundamental para ser contratado lo constituye la motivación para serlo, aspecto que las empresas escrudiñan con interés.


En el próximo post, seguiremos analizando otras claves, por lo que os invito a que incorporéis vuestros aportes.
 

José Luis Morte – Director de RH Asesores Zaragoza

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.