La profundidad y la verdad está en las personas

Desde hace unos meses parece que se ha intensificado poder hablar y escribir con palabras y términos de gran profundidad que, no por ser nuevos en la forma de manifestarlos, parece que no existan desde hace mucho tiempo.
Es cierto que aquel refrán de nuestras abuelas que decía que “el buen paño en el arca se vende” no se ajusta a estos tiempos; hemos empezado a vaciar las arcas y salen paños de todo tipo, buenos y malos, lo importante es que la gente los conozca, sepa distinguir los buenos de los malos, y los puedan comprar.
Asistimos en la “nueva política” a unas campañas de imagen que parecen la culminación del marketing de marca y de canal, en el que nos ponen tan bonito el producto que dan ganas de comprarlo, votarlo o como se diga. Si la base del paño es consistente o no, qué más da.
Volviendo a nuestro ámbito de reflexión, se habla de talento, de la necesidad de identificarlo y retenerlo, de motivarlo; se habla nuevamente de que “lo más importante de una organización son las personas”, de que lo fundamental es “el equipo”; se habla de transparencia como factor clave para desarrollar “el espíritu crítico de las personas”. Se habla de tantas cosas que a veces me da la impresión de estar ante un nuevo “Credo del Catecismo”.
Debo creer que los programas que me cuentan nuestros políticos son verdad y que el paño que me venden es el mejor, al menos hasta depositar el voto. Debo creer, también, que lo que me dicen para atraer mi talento a una determinada organización, es exactamente así, que voy a tener un nuevo proyecto en el que voy a desarrollar el sentido crítico sin que alguien me diga que pongo en juego la seguridad de la empresa. Debo tener fe, porque debo creer en lo que no veo, pero algún día veré.
Las personas empezamos a ser lo más importante en nuestras empresas. Estupendo. ¿Adecuamos también el enfoque para identificar el valor de las personas que, mientras no se demuestre lo contrario, todas tienen su valor?. ¿Por qué no abrimos los perfiles y buscamos no sólo “conocimientos”, sino también motivaciones, voluntades y potencialidades?.
Puede ser que descubramos más talentos de los esperados, con lo que no tendríamos que hablar, como en algunos mítines de pre-campaña, de crear el escenario para que vuelvan nuestros mejores talentos, que se han marchado a la emigración.
¡Mira que si esos buenos talentos los seguimos teniendo aquí y lo que hace falta es dar las oportunidades para canalizar el que puedan fluir en este escenario!
José Luis Morte – Director de RH Asesores Zaragoza

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